Entrevista Lendakaris

LENDAKARIS MUERTOS es el grupo ‘distinto’ del panorama punk-rockero. El humor y el sarcasmo vuelven a mandar en su segundo disco “SE HABLA ESPAÑOL”. AITOR (cantante) y TXEMA (bajista) estuvieron en Madrid para contarnos...

Vuestro primer trabajo, de título homónimo, fue un gran éxito dentro del mundillo ‘punk-rockero’ nacional. ¿Sigue el nuevo CD las mismas pautas?


Txema: En cuanto a ‘intención de disco’, hay poca evolución, sigue la misma línea. La evolución está en que es un año más tocando juntos y que el sonido ha quedado más compacto, porque en la grabación del primero el batería entró nuevo y se aprendió las canciones rápidamente; no había toda la química que puede haber después de algo más de rodaje.


Para quien no os conozca, ¿a qué tipo de gente le recomendaríais el disco?


T: A cualquiera que tenga sentido del humor. Abarca a gente que le gusta este estilo de música y a gente que, sin ser su estilo favorito, le molan los temas que tratamos, como la problemática vasca, temas sociales y las drogas.
Aitor: En los conciertos, aparte de mucha gente joven, también se ve a gente de treinta para arriba que ya tiene su familia pero que, en su momento, vivió el ‘boom’ del Punk en Euskadi y le recordamos a esos grupos.


Lleváis un ritmo frenético de conciertos sólo ha pasado un año entre disco y disco. ¿El proceso de creación surge durante la gira?

T: No, nos encerramos a hacerlo. Además, surge de una forma muy rápida. Esta vez descansamos un par de meses y lo preparamos fundamentalmente en el mes de febrero. Aitor y Asier (guitarrista) son los que traen la esencia de la canción y luego se hace entre todos.

La presentación del disco es un tanto original. En lugar del típico libreto, encontramos un gran póster con más de doscientas fotos de todo tipo de gente, la gira... ¿Cómo surge esta idea?

A: La idea es nuestra y el diseño lo hemos hecho nosotros. El póster tiene por una cara las letras y las fechas de los conciertos y por la otra hemos puesto fotos que nos han mandado por Internet. Pusimos un anuncio en la web y nos mandaron unas trescientas. Creíamos que no iban a ser tantas, pero es original y supongo que a la gente le llama la atención.

Dado que sois de la parte navarra donde se habla vasco, ¿os habéis planteado cantar en este idioma?

A: Sacar un disco entero en euskera, no. La música que hacemos perdería un poco el sentido. A lo mejor alguna canción, pero, en principio, no.

¿Por qué os habéis denominado un grupo “comercial y de centro”?

A: Es una broma. Hay gente que te sigue al principio a la que, depende de qué sectores, le molesta que saques un disco y nos tilda de comerciales, así que nosotros hemos dicho que somos de centro y comerciales.
T: También por la canción “Centro comercial” (incluida en su primera maqueta y en el anterior CD), que le hemos dado la vuelta. Cuando hicimos la maqueta, la gente la hizo un poco su bandera, pero nosotros nunca dijimos que no fuésemos a grabar con una discográfica. De todas formas, nos llamaron ellos, los de la compañía; nosotros nunca lo buscamos.

¿Habéis tenido algún problema por este tema y que haya gente que no entienda vuestra ironía?

T: La gente no es corta y ya sabe lo que hay, pero eso no quita para que hayamos tenido algún incidente. Por ejemplo, en Vitoria, en fiestas, nos tiraron botellas de vidrio al final del concierto y, cuando terminamos, dijimos por el micro que si el de las botellas tenía algún problema que lo solucionábamos después. Cuando terminamos había como quince ‘red-skins’ esperándonos. Al final no pasó nada, todo era un poco ridículo. ¡Nos estaban llamando fachas!

¿Os han venido críticas de otros sectores?

T: De la derecha nos han atacado en el ABC y en el Diario de Navarra diciendo que éramos un grupo que hacía apología de las drogas y de la violencia. Al fin y al cabo, es publicidad gratuita. Mientras no nos pase como a los S.A., que han sido cabeza de turco y se ha convertido en un rollo político...

Antes de acabar y hacerse una foto para el archivo del grupo con nuestra revista y estos dos humildes redactores, nos recuerdan que actuarán el 12 de octubre en la sala Gruta 77 de Madrid. Allí nos veremos de nuevo.

Entrevista realizada por Marco Vara y Jon Marín

Entrevisa Descaro


Nace en Córdoba un grupo joven de música muy fresca. El nombre de la banda es apropiado: DESCARO, el de su debut discográfico juega con tu curiosidad: “¿QUÉ SERÁ?” Hablamos con PACO GATO (cantante y guitarrista) y MANUEL (batería).

Con una media de diecinueve años, suponemos que os sentís afortunados al tener vuestro primer disco en el mercado.
P. Gato: Estamos súper contentos porque, claro, a nuestra edad, que de buenas a primeras lleguen y te digan que confían en tí, es de puta madre. Sabemos que hay muchísimos grupos y muy buenos que están ahí y no tienen la misma suerte. Aún así, ha sido mucho trabajo. No es llegar y besar el santo. El disco son más de tres años de trabajo.
Cuéntanos más de ese proceso:
P.G: Pues empecé a componer hace tres años sin parar. Llegué a tener ochenta y tantas canciones. Teníamos otro grupo y nos salimos de él el batería, el bajista y yo para crear Descaro. Un mes antes de grabar este disco, entró Manuel porque el otro batería. Todo ha sido muy rápido.
El disco lo habéis grabado como trío, pero ahora habéis incluido a un segundo guitarrista. ¿Por qué?
P: Hacía falta, sobre todo para los directos.
Manuel: Vimos que quedaban partes de canciones un poco vacías. En el disco, si falta algo, puedes añadir todo lo que quieras y no hay problema, pero en directo es distinto.

Para nuestros lectores no tenemos secretos, así que no os molestará que mencionemos vuestra ascendencia. (Paco Gato es hijo de Paco Ventura y Manuel lo es de M. Reyes, guitarrista y batería de Medina Azahara, respectivamente).
P: No lo escondemos en absoluto porque estamos muy orgullosos. Si alguien dice “sois hijos de”, pues vale. Al principio eso dará pie, quizás, a que nos escuche más gente, pero ya verán que no tiene nada que ver Descaro con Medina y verán que hemos grabado porque lo merecemos.
M: Que la gente no piense que lo hemos tenido más fácil. Todo ha tenido su proceso.
P: Tuvimos que presentar tres maquetas.

Los dos veteranos músicos han colaborado en el disco...
P: Sí. Iba a colaborar también Kutxi Romero de Marea, pero la discográfica consideró que no era el momento, más que nada para que no nos encasillasen en algún tipo de Rock. Puede que para el siguiente entre, y seguro que suenan otros nombres.
Entonces, ¿qué estilo os define o cómo os gustaría que os calificasen?
P: Es Rock descarado. Descaro suena a descaro. Tenemos toques de muchos grupos pero no nos llegamos a parecer. Y luego está la puesta en escena...
M: También las letras, que son muy particulares.
P: Por ejemplo, hay muchos grupos que en las canciones de amor llegan a ser empalagosos, y nosotros tenemos canciones de amor pero metiendo caña a saco.

Si nos colamos en vuestras habitaciones, ¿qué discos encontraremos?
P: Sobre todo Rock nacional: EUKZ, Extremoduro, Marea, La Polla, Sínkope...
M: Por mi parte, de todo, tanto nacional como internacional: Metallica, Maiden, Medina, Incubus... Escucho Pop, Rock, Punk... Si veo que es un producto que puedo sacar algo de él, lo escucho.

Hay dos versiones muy llamativas en “¿Qué será?” dado que nada tienen que ver con el Rock: “Campanera” y “Un velero llamado libertad”.
P: La de José Luis Perales se escuchaba mucho en mi casa y “Campanera” se me ocurrió adaptarla viendo la ‘peli’ “Manolito Gafotas”, me moló bastante.
M: Cuando llegué al grupo y me dijeron que hacían estas dos versiones, me quedé alucinado. Pero luego las escuché y me dejaron a cuadros. Creo que al final han quedado bien.

¿Otras canciones que queráis destacar?
P: “Amapola fría” y “¿Qué será?” porque encierran sentimientos muy fuertes.
M: Yo me quedo con “¿Qué será?”, desde el primer día me quedé con ella.
¿Queréis añadir algo para terminar la entrevista?
M: Le diría a la gente que no se echase para atrás y que escuchase el disco, que no opine antes de escucharlo.
P: Que habrá más y mejores, tanto discos como conciertos. Tenemos espíritu de superación.

Nueva sección: Maquetas

Tengo el placer de comunicaros que vamos a estrenar una nueva sección mensual. Va a consistir básicamente en dar cobertura a grupos que acaban de sacar su primer disco o maqueta. Es una forma de darles cierta publicidad a un güevo de grupos que permanecen prácticamente en el anonimato por falta de promo, medios...

En esta sección no habrá ningún límite en cuanto a discos máximos o mínimos incluidos en cada mes. Se hará según me vaya haciendo con ellos y se publicarán a lo largo del mes.

Si alguien está interesado en mandarme algo (o tiene cualquier duda o consulta) se puede poner en contacto conmigo vía mail: marco_vara@hotmail.com y ya vemos como lo hacemos.

Si lo que queréis es conseguir alguno de los discos, podéis acceder a las web oficiales a informaros (al pie de cada artículo) o me escribís al mismo mail y vemos que podemos hacer.

Para ir abriendo boca, os dejo algunos comentarios de maquetas o discos de hace algunos meses.

Nemedian: Nos presenta su primera maqueta que lleva el nombre del grupo. Se trata de una joven banda de heavy que ya lleva algunos conciertos a sus espaldas en la provincia de su Córdoba natal. La maqueta cuenta con cinco temas muy potentes y buenas ideas. Necesitan pulir algunos detalles y la presentación que me ha llegado es totalmente casera pero merece la pena escucharles y con el tiempo pueden dar mucho de que hablar. (www.nemedianweb.tk)

Ron de Caña: Pertenece al mundillo del copi-left. Su primer disco titulado Al sol y al viento te lo puedes descargar gratis. Tiene canciones muy pegadizas y son originales. Sin muchas pretensiones pero te hacen pasar un buen rato. (http:/usuarios.lycos.es/rdec)

R.O.JO.: Primer trabajo con nombre homónimo de esta banda que se empezó a construir en 2000. Se trata de un grupo que apuesta por una música potente y con mucha fuerza. El disco lo componen 13 canciones en castellano con unas letras muy críticas al mundo que nos rodea. Me gustaría destacar especialmente “Sangre por petróleo” y “No más errores”.

Ciudadano kain: Buena primera maqueta la de estos chicos. Presentación impecable de su primer trabajo que incluye once temas de buen rock. Podemos destacar las letras enrabietadas y unas guitarras con mucha fuerza que se convierten en las grandes protagonistas. (www.ciudadanokain.tk)

Manu Herrera: Manu Herrara, acompañado de su guitarra nos presenta este original trabajo titulado Colours. Las guitarras, tanto eléctricas como acústicas acaparan todo el protagonismo y solo eclipsan al extremeño y sus cuerdas algunos instrumentos de viento y algunos teclados. Señalar que el disco es instrumental en su totalidad e incluye 12 temas y un videoclip.

Fatum: Segundo trabajo de la banda gaditana que distribuye Avispa. Destaca por su gran fuerza musical conseguida por unas guitarras muy potentes que contrastan increíblemente bien con la melodiosa voz femenina. Es un disco muy elaborado que cuenta con una gran variedad temática y de influencias a lo largo de las catorce canciones del disco. Fatum trae aire fresco al mundo del metal y con Roto se confirma como una buena alternativa a las bandas más conocidas. (www.fatum.info)

Cronómetrobudú: Es un trabajo muy original, difícil de encasillar (ellos lo denominan póder-rock). Estos burgaleses han conseguido hacer algo que llama la atención y lo han titulado Sincronía. Aunque es un grupo de rock, en sus canciones mezclan varios estilos como metal, folk e incluso pop. Un disco lleno de colaboraciones con presentación impecable que incluye un trabajado DVD. En su provincia natal ya están curtidos sobre los escenarios y aunque han tocado fuera de Burgos todavía les faltan algunos empujones, pero apuntan muy buenas maneras en directo y mucha madurez en el disco. Muy recomendable. Destacaría “Frío” y “Víctor jamás”.

Descaro: ¡Qué valor y qué mérito tienen estos chicos! Con una media de edad de diecinueve años han sacado un disco que no está nada mal. Once temas (nueve originales y dos versiones) que desbordan frescura. Una temática variada que recoge canciones de amor y desamor, juergas e incluso alguna reflexión más profunda. En definitiva, un grupo joven que hace buen Rock y que contagia sus ganas al escucharlo. Pedéis leer la entrevista que hicimos Jon Marín y yo publicada en Los+Mejores en: http://www.losmejoresrock.com/ENTREVISTADESCARO.htm o en la noticia siguiente.

Fiestas PCE 2006

Este año fuimos con entrada y todo. Pasábamos de colarnos y más después del año pasado que reforzaron la seguridad y nos costó Dios y ayuda. Aunque este año de seguridad... bastante flojito. Se celebró donde siempre, los escenarios estaban donde siempre, el camping, barras, tiendas en los pabellones... todo igual, lo único que cambiaban eran los grupos (porque la gente al final, es casi siempre la misma).
El viernes tocaron Despistaos y Celtas Cortos en el escenario central. Los primeros bastante acertados, aunque con algún problemilla técnico (se les fue la luz y se les jodió un ampli) después de la primera canción que hicieron que se retrasase unos minutos el concierto. Aún así no defraudaron a los todavía pocos espectadores del escenario central. Tocaron todas las míticas, y equilibraron el repertorio con canciones de los 3 discos. Ya les había visto un par de veces y estuvieron a la altura como de costumbre.
Los Celtas... bueno, después de la mierda de concierto que dieron en el Extremúsica de este año, no me esperaba nada de ellos. Me defraudaron profundamente y esta vez iba sin pretensión alguna al concierto y poniéndoles a caldo entre los colegas pero, hay que reconocerlo, esta vez Cifu se tenía en pie y se sabía las canciones. Sigo pensando que meten demasiado instrumental, mucho violín y flauta para esas horas, pero hicieron un buen concierto. También tocaron todas las clásicas (majete, Senda del Tiempo, 20 de abril, emigrante...) y la nueva del Pseudodisco-recopilatorio que han sacado.
Después de tomarme el sábado para descansar ya que no me interesaban los conciertos ni del Nuevo mester de Juglaría ni el de Pablo Milanés, fuimos el domingo a ver el fin de fiestas. Había mucha menos gente que de costumbre pero bien concentrada en torno al escenario principal cuando Los Delinqüentes saltaron al escenario. Un público muy entregado el que tuvieron estos chicos, que no paró de bailar al son de sus canciones ni de tararear esas letras pegadizas y con mucho ritmo. Chambao, que tocó después me comentaron que no estuvo mal, pero no estaba ahí para comprobarlo. Nos bajamos al escenario de las juventudes con la esperanza de poder ver a Víktimas del Jäus, que era uno de los 5 grupos que participaba en el concurso. Pero me encontré a Sergio (cantante Salida Nula y guitarra de Víktimas) y me dijo que habían tocado los segundos. Una pena, porque me apetecía verlos pero... ¡no pasa nada! Ganaron el concurso y tocaron para cerrar las fiestas del PCE 2006. Pero primero era el turno de Salida Nula, que hizo un pedazo de concierto. La gente se amontonaba a los pies del escenario cuando en las pruebas de sonido se tocaron Sobrelkapó. Una vez empezado el concierto, el público se dejó la voz cantando sus canciones (¿Que va a ser?, ¡Ya es lunes!, Che, Allá en mi país o de paleto a maestro) , no paró de saltar y bailar Ska y en definitiva de divertirse. Además los Salida Nula iban bien escoltados con las colaboraciones de con Joseba (Sugarless) y de esos vientos.
Me gustaría terminar diciendo que los precios en barra eran abusivos (5.5€ un mini de kali o cerveza) pero que lo compensaron dejando entrar al recinto con todo tipo de bebida y comida. Le doy las gracias a Javi por pillarme la entrada y hacerme “precio especial” y a todos los que vinisteis a pasar un rato hasta la Casa de Campo. Hasta el año que viene.

Sus muertos

Aquí tenéis el relato de este mes. Espero que lo disfrutéis. A lo largo del mes también publicaremos una poesía del Turrón y dentro de poco también saldrá un relato inédito. Estad atentos.
Sus muertos.

La muerte siempre sorprende en su llegada, al que le toca apenas se da de cuenta: imagino que la famosa luz no existe, que las lágrimas no salen, que hay mucho dolor... y a tomar por culo. Sin embargo a los que nos quedamos siempre nos cae alguna gota. Y a continuación otro irremediable tópico relacionado con el tema: cuanto más mayores somos, más muertos en la triste lista de nuestra memoria, aunque quien mejor describe esto es Julio Cortázar al escribir que más allá de los cincuenta años empezamos a morirnos poco a poco en otras muertes: unas veces sin esperarlo y otras viéndolo venir, quizá luchando con enfermedades, contra los malos hábitos de nuestra vida, transmisiones genéticas, mal humor, preocupaciones... De hostias en vehículos la muerte sabe mucho, de accidentes laborales, de suicidios. Se las sabe todas. La muerte siempre va arando la tierra, a su ritmo, y las penas, penitas, penas, ocurren aunque no pongas la tele y no las veas. Querido Julio, a los cincuenta años debe ser ya la hostia mirar a nuestros muertos.

El otro Lunes subía a la parada del bus del pueblo, era temprano en la mañana, Febrero. La gente se dejaba caer de a poco y no muchos traían el frío en sus abrigos y el sueño en sus ojos. Como no suelo madrugar, cuando lo hago disfruto plenamente del espectáculo. Suco, mi vecino, subió con el goteo, venía flaco y desencajado. Así se ha pasado los dos últimos meses, con el aspecto que muestra una candela al día siguiente de su arranque. Era de los pocos que parecía ir sin frío, sin sueño, los ojos muy abiertos y más hundidos, sin dinero y sin pereza, creo que el único ¿Dónde vas tan temprano?

Iba al tanatorio. Su chavala, la Angie, había palmado ese fin de semana. Lo dijo sin más, sin el tono sentido o profundo que se espera en este tipo de noticias, que suelen servirse con guarnición de ruinoso gesto. Se sobó mientras conducía y un camión se la tragó, estaba tomando muchas pastillas, una medicación severa. Mi vecino no tenía aún la blandengue pena que se queda en la expresión cuando la muerte llega, más bien lo contrario, tenía dureza en las arrugas de su flaco careto, a la muerte no le había dado realmente tiempo a hundirle el rostro en el inútil fango de la pena, pero lo hará, al tiempo.

Llevaban una temporada separadillos, una crisis de pareja. Ella iba y venía mientras que a él se le veía poco fuera de casa; a lo sumo le escuchaba silbar a sus perros por la noche, para que se recogiesen. Al ser vecino suyo me había tragado sin quererlo parte de sus movidas: los golpes, las voces y algún cristal roto, eso cuando se enfadaban, porque si no allí estaban Kiko Veneno o Triana sonando en el jardín para las mañanas de amor y sol. Habitualmente no me gustan los vecinos, pero con éstos había buen rollo. Quizá porque a ellos tampoco les gustaban nada los vecinos.

Antes de la Navidad habían tratado de limpiarse de una vez por todas. Me había contado Angie que ambos ya estaban cansados de arrastrar su civilizada adicción, en otro tiempo huracán desbocado de aguja y heroína. Tenían el plan trazado de mutuo acuerdo, uno iría al tratamiento primero y la otra después. Así lo hicieron; Suco marchó un buen día sin hacer nada de ruido. A los quince días de su voluntario viaje a la habitación de algún centro de ayuda al toxicómano llegó una carta al buzón. Como lo compartimos, no pude evitar leer una nota que Suco había escrito en el sobre, decía: date prisa cartero, que esta carta es para la mujer que más quiero. Dejé la carta en su sitio, se quedó allí dos días más sin que nadie la recogiese. Enternecedora poesía que me hizo pensar que la cosa iba bien, aunque Angie tardó en abrirla. Luego le tocó a ella partir camino de la teórica vida sana que imparte la seguridad social, y desapareció una temporada. Suco estaba muy activo en esos días de soledad e incipiente vida sana, serían los efectos de la medicación... o el querer reordenar definitivamente su vida y su jardín, no lo sé, pero no paraba de hacer cosas. Le veía desde mi ventana.

Al poco de venir del hospital, una mañana que Angie me pidió papel de fumar, me contó bastante molesta que él se estaba poniendo otra vez.

Angie tenía el sida desde hacía tiempo pero apenas se le manifestaba. Esta vez ella se había quitado de verdad, decía que para poder ver a su niña, que ya tenía casi diez años crecidos a golpe de orfanato, pues la tutela no era suya desde hacía ese tiempo. La pequeña también era portadora de los bichos, nació con ellos. Así que Angie había empezado a mear en un bote desde su desenganche. Voluntariamente había estado ingresada con el fin de demostrar que era una madre responsable con capacidad para poder ver a su hija una vez al mes, que es lo que le tocaba si era buena. Su meado en un bote era la prueba que el Estado exigía. Así sería el proceso hasta que un buen día se pudiese hacer cargo de ella.

Angie tenía carácter y nombre roquero donde los haya, tenía dos ojos claros y profundos, aunque uno no funcionaba y te miraba así, muerto, pero más azul e inquietante que el otro, el que funcionaba. Luchaba por tratar de no ponerse, quizá poco o mucho, quién sabe.

Mi vecino Suco, su chaval, también tiene el bicho, y se pone y lucha por no hacerlo. Antes de que el autobús de línea haga su entrada en el pueblo me dice que nadie reclamó el cuerpo de su chica en todo el fin de semana, que le habían avisado el Domingo pero que era tarde y ya no salían buses para la ciudad, que bajaba al tanatorio este Lunes tan frío, que a ver qué decía el médico forense: si accidente, suicidio, negligencia o quién coño sabe. Esos secretos que uno se lleva a la tumba o ese camello que da el empujoncito, o ese tratamiento antiansiolítico para elefantes: todo el muerto en manos del forense. Aún no había ocurrido para Suco aquella muerte, o quizá le había ocurrido tantas veces que ya no le hacía el mínimo daño. No mostraba sentimiento alguno, para nada estaba perturbado.

La muerte no para de pasar su rastrillo por la tierra, no para de separar paja de grano con su tridente, lanzándonos una y otra vez al cielo para finalmente caer al suelo de los vivos o irnos en el aire, volando, para volver nuevamente a otro montón, al de los muertos. Como este autobús verde que se lleva a la peña a la ciudad, unos arriba, otros abajo y vuelta al principio. Cierra la puerta y se pira.

¿ALGUNA SEPARACIÓN DEL TIPO * * * AQUÍ, ANTES DE ENTRAR CON JUANITO?

Juanito murió en las escaleras de la puerta del Bowie, un bar del barrio, de farloperos, de los que más tarde cierra y donde la música sólo es excusa para que no se escuche el lamento de la clientela que entona el bucleado estribillo del dame una última copa, ponme una última raya, dame un primer beso. Yo no estaba allí cuando ocurrió. Me contaron que fue una bronca tonta en la calle, en la puerta del garito, a última hora de la noche: un mal golpe con el escalón en la cabeza y fuera de juego. Juanito era pequeño y su cuerpo no era el de un gimnasta. Juanito era pequeño pero mayor que yo, más de cuarenta. Juanito tenía los días contados desde hacía años, también tenía el sida y luchaba a su manera por llevarlo, simplemente eso, no tenía otra. Tenía épocas en que se desbocaba, muchas, seguro que el ponerse guarro no le sentaba bien para lo suyo, pero seguro que tampoco le sentaba bien el irse cada mañana a Merca Madrid a descargar camiones de fruta para sacarse pasta. Juanito vivía con su madre, que ya sabía de las andanzas de su pequeño. Creo que Juanito era de una quinta parecida a la de Angie, estoy seguro. El caballo había golpeado duro cuando ellos tenían de dieciséis a veinte años, compartían todo al principio y todo compartieron al final.

Juanito se hinchaba o deshinchaba según la medicación que le pusiesen en el hospital. Se la cambiaban según avanzaba la ciencia y la iban convirtiendo en pastillitas. Cuando harto de la ciencia se desmandaba en brazos de la medicación que a él le gustaba, estaba muy bien, más flaco, pero bien. Pero claro, esos pasotes químicos le pasaban una factura mucho más fuerte que a ti o a mí. Cuestión de defensas. Alternaba con cierta rutina la medicación del hospital, el tratamiento de lo suyo, el cambio de tratamiento médico, más medicina de la suya... y así por meses.

Fuimos al entierro de Juanito unos seis u ocho del barrio, en el cementerio de La Almudena. Juanito me contó una vez que en las noches más calurosas del verano se podían ver los fuegos fatuos de los muertos en este tremendo cementerio madrileño, que él había visto esas ánimas al pasar en coche desde la carretera que transcurre al otro lado de la valla de ladrillos que acota al camposanto. Juanito había visto y hecho muchas cosas y otras se las habían contado y ya eran suyas, y, por tanto, las había hecho, y en consecuencia, las contaba.

En el entierro también estaban la madre, los hermanos y algunos familiares más. Lloraban y lloraban pidiendo al cielo alguna explicación, la piel reblandecida de tanto llorar. Más práctico, un hermano, en vez de preguntar a dios, nos decía si sabíamos algo de quién había sido el de la pelea, elucubrando una venganza. Llegó el enterrador, metió al Juanito en el nicho y se acabó su trabajo. Otra plañidera aguardaba un poco más allá despidiendo a otro y esperando turno para poner cemento y ladrillos de por medio. Nosotros habíamos puesto un casete a pilas en el suelo y cuando terminó el lamento familiar le dimos al play. En el barrio rezamos así. Sonó durante breves segundos una canción suya, el "abuelito", Juanito cantando con los Huevos Canos. De pronto se paró, la cinta no corría. Mierda, pensé, este Juanito, hasta muerto tiene que hacer este tipo de cosas. Media vuelta a la cinta, un par de golpes al loro y la otra canción de Juanito. Esta sí: “hay gran expectación, en este alcantarillado, hay una reunión, entre ratas y gatos, debatimos la cuestión, orden del día hacer un alto, estudiar la situación y atraco al supermercado”. ¡Que os den por culo, muertos de asco! Pensé que pensaría Juanito, que odiaba convencidamente la religión y que miraba a la muerte sin temor. Ésta es la que prefería y ésta sonó.

Algunos canturreamos encima, para nosotros, bajito, otros lloraban, le dejaron unas flores. Juanito cantaba desde el desvencijado loro a pilas, entre los cachitos de cromo y hierro. La familia nos miraba en silencio, creo que la madre estaba orgullosa en cierto modo porque hubiésemos venido a darle el último adiós a su hijo, aunque nuestras formas no fuesen cristianas. En su particular naufragio emocional tampoco podía agarrarse a otra cosa. Terminó la canción, nos dimos mutuamente una lánguida despedida y los del barrio nos piramos al Stop, el bar del barrio, a tomar unos botellines y fumar a la salud del ausente.

Tocar con Juanito en Huevos Canos era una odisea. Fuese ensayo o directo siempre le perseguía una ruidera de malos circuitos, soldaduras mal hechas, cables machacados, pilas gastadas, jacks torcidos o transformadores a punto de petar. En ocasiones compartíamos guitarra porque su escombrera no respondía, y cuando llegaba mi turno no me la dejaba. Le decía: Juanito, ésta es la mía. Me hacía un guiño picarillo y descarado, como diciéndome, ¿me dejas tocar ésta aunque sea por esta vez? Pero sin interrogaciones. Algunas veces se la dejaba, otras no. En esas ocasiones Juanito me provocaba lástima, porque se iba a morir por lo del bicho, claro que otras veces, como cuando se metía su loncha y otra por la cara de una ronda, pues no tanta.

La muerte no sorprendió a Angie y Juanito, se adelantó; estaba al acecho con ellos y los atrapó con el rastrillo antes de tiempo, del tiempo contado que les quedaba. Nosotros aquí seguimos, atentos al rastrillo que se balancea sobre nuestras cabezotas. A mí, cuando le deis al play, ponedme también una canción alegre, que a las flores les tengo alergia.
Kike Turrón.

Os recuerdo que podéis pillar el libro original, con un huevo de historias, por tan solo 5 euros mandando un e-mail a:
kiketurron@terra.es.

Fiestas PCE y otros

Después de unas vacaciones y de pasar la época de exámenes, os recuerdo que esto sigue funcionando. Colgaré durante esta semana el relato inédito prometido de Kike Turrón, alguna crítica de discos, artículos de opinión y la crónica de las fiestas del PCE de este año. Os informo que, entre otros, el Viernes actuarán Despistaos y Celtas Cortos, y el domingo Salida Nula, Chambao, Viktimas del Jäus y Delinqüentes.

Un saludo y permaneced atentos.