Extremúsika 2007

Exitazo rotundo para esta edición de 2007, que según cifras oficiales de la organización, congregó a 68.000 asistentes en total (que no personas diferentes): 12.000 para el jueves, 25.000 el viernes y 31.000 estimadas para la jornada de sábado, según la venta de entradas. Con esas cifras estadísticas nos damos cuenta que el “Festival del Oeste” ha batido un nuevo record y se coloca por si mismo entre los más grandes del panorama estatal. Todo ello nos hace felicitar a su buena organización, que no se ha dormido en los laureles y ha trabajado muy duro para conseguir hacer realidad un sueño, poner el nombre de la ciudad de Cáceres dentro del circuito rockero español con letra mayúscula. La gran variedad de estilos que aglutina el festival ha sido un enorme empujón para ayudarle a crecer, pero su calidad también se demuestra con la zona de acampada mejor organizada y acondicionada, mayor número de baños, duchas y otros servicios que en cualquiera de los `festis` de este tipo, así como en la seguridad y el control en los accesos al recinto. Pero no todo es de color de rosa, cabría reprochar alguna cosa importante de la cual los organizadores de estos eventos debían tomar buena nota. Con los grandes presupuestos que conllevan los macro-festivales se podría destinar una inversión mayor a cuidar y ofrecer un mejor sonido. Al fin y al cabo es lo más importante, musicalmente hablando. Otro aspecto relevante es la venta de entradas para un solo día. La gente que trabaja los viernes y sólo puede ir el sábado tiene que pagar el abono completo para poder ver únicamente de un tercio de las actuaciones, es una pena (o putada, como prefieras llamarlo). Con todo y con eso hemos disfrutado un montón y más con todos los conciertos de los dos grandes escenarios, paseando por el mercado medieval, viendo la gran novedad con los duelos de covers, etc. En nuestra opinión, ha merecido la pena y por eso ahora pasamos a desgranarlo un poco día por día.
Jueves 12 de Abril
La primera jornada arrancaba la tarde del jueves en el escenario cubierto Amstel, anexo al recinto hípico cacereño, con un cartel más flojito y con menor cantidad de grupos que los días posteriores. Parafernalia y Ázido Sulfúrico fueron los primeros grupos en pasar por él, los primeros como ganadores del concurso de demos celebrado por Cadena 100 y los segundos como dignos representantes del Rock Urbano extremeño. Nos fue imposible ver a ambas bandas debido a otras obligaciones que no vienen a cuento y entramos justo cuando Antisocial pisaban escena, grupo en el cual milita Dieguillo, ex-Extremoduro y ex-Cicatriz. Aires punkarras y un directo compacto para una formación que presentó los temas nuevos, como “Follar”, de su reciente disco. Tras ellos los aflamencados Calaña, compañeros de sello discográfico (Muxik) de los anteriores y que ofrecen un estilo totalmente diferente, muy mestizado, pero también atractivo. Les siguieron MAS, cuarteto barcelonés de Rock, y Amenoskuarto, joven banda procedente de Coria, con más camino por delante que por detrás. mientras la gente comenzaba a animarse con sus puñaladas poéticas. Con los sevillanos Gérmenes se empezó a ver un incremento notable de público, su Punk-Rock engancha bastante y además era una de las últimas ocasiones para verles en directo, pues se separan próximamente. Uzzhuaïa demostraron su empeño y completaron una actuación muy electrizante y metálica digna de reseñar. Hamlet comenzaron con ganas y repasaron su antigua discografía con éxito, donde no pudieron faltar clásicos como “J.F.” o “Irracional”. Posteriormente otros madrileños, Def Con Dos, tampoco defraudaron al respetable, había ganas de verlos por Extremadura y el público se volcó con ellos. Desde Córdoba habían llegado Medina Azahara para currarse un directo de calidad y extasiar al público más Heavy del primer día de festival, y lo consiguieron. Para concluir la fiesta de la noche estaban The Bon Scott Band, haciendo versiones de AC/DC que conectaron con el público con una facilidad pasmosa y dejando un buen sabor de boca a la espera de los platos fuertes del día siguiente.
Viernes 13 de Abril
Para el segundo día de festival había un cartel bastante interese que englobaba y ponía de manifiesto las numerosas tendencias o estilos que se congregaron en Cáceres. Abrieron puntualmente a mediodía Fügu, desde Sevilla, que con su Funky cañero intentaron desperezar a la gente allí presente. Tras ellos unos locales, Los Jacobos, ofreciendo Punk-Rock fresquito, irónico, vacilón y sacando la sonrisa fácil al personal, al cual costaba mucho animar a esas horas. Después otros de la tierra, Maggot Brain, haciendo buen Hard-Rock y regalándonos una pedazo de versión del “Ace of Spades” de los legendarios Motorhead. Ars Amandi y su dulzaina llegaron para poner un tono más folclórico al espectáculo del Recinto Hípico, que poco a poco iba tomando otro color con la llegada de público desde todos los rincones del Estado. La Pulquería salieron a darlo todo con un calor que apretaba bastante, pero no fue excusa para que el tequila y el Ska corrieran por todo el escenario mientras se veían los primeros pogos entre la gente y bastante movimiento en todo el Ferial. A partir de Kaótiko se registraba una entrada con muchos miles de asistentes, el sonido fue mejorando y se respiraba un ambiente de gran festival. Los de Agurain y su “Destino escrito” están teniendo buena acogida allá donde van, divirtiendo y dejando alto el listón `punkrockero`. Continuaba el buen Punk con otra banda de las que están dando con garantías el relevo generacional, los Segismundo Toxicómano, desde Vitoria. Presentaban nuevo CD en directo, “Balance de daños”, y la gente disfrutó de lo lindo con el merecido repaso a sus obras de estudio. Tras éstos nos sorprendía la trágica noticia de la muerte del padre de Miguel, bajista de Sínkope. El grupo comentó tristemente el hecho e hizo (sin él) un set de cinco temas en acústico. Fue un momento muy emotivo ya que jugaban en casa, desde aquí damos el pésame a toda la familia y amigos... El festi merecía seguir y por ello vino la actuación de la Mala Rodríguez. Un poco de Hip Hop no viene mal de vez en cuando, sirviéndonos para reflexionar, reivindicar, recapacitar, evadirnos y pensar que la vida sigue y hay que tirar siempre hacia delante. La gente de El Bicho comenzaron con fuerza a animar a todo el mundo con su música y sus piruetas, pudiendo alargar un poquito su show y sin quejas por parte de nadie. La lluvia amenazaba, pero todo se quedó en una falsa alarma. Los Suaves eran los encargados de mantener el ritmo del festival, con un Yosi haciendo de las suyas y con mucha gente moviéndose entre las primeras filas. Después llegó el loco de Albert Plá, con un atuendo indescriptible y metiéndose al público en el bolsillo desde la primera canción. Peculiar personaje éste. Caía la noche para recibir a varias bandas de la vieja guardia. Primero Ilegales, que demostraron estar en forma, soberbios, clavando las canciones. Ser buenos músicos no está reñido con las irreverencias. Después los gallegos Siniestro Total, con muchas tablas, otros incombustibles del Rock que han marcado con sus canciones a varias generaciones. Boikot pelearon hasta el final con un recinto hasta la bandera, con una sección de vientos que nunca habíamos visto en sus conciertos. Buena nota para ellos. Llegábamos así al punto más Heavy del Extremúsika, con Blind Guardian a la cabeza. Los alemanes hicieron una selección de sus temas más potentes que sólo sus auténticos fans coreaban frase a frase sin desperdicio. Más tarde comprobábamos el regreso de Muro, que tras arreglar algún problemilla de sonido solventaron la papeleta de forma brillante y convirtieron en algo histórico su presencia en el 20 aniversario de la creación de la banda. El Último Ke Zierre saltaban al escenario con mucha gente esperándoles, aunque ya un poco cansados del duro día. No defraudaron a nadie y metieron su tralla entre canciones de amor y desamor como sólo ellos saben hacer. Cerrando el viernes estaban Canteca de Macao, con sus ritmos tamboriles y de fusión de estilos para llevarnos a la cama calentitos y con ganas de más.

Una de las grandes novedades para esta edición del Extremúsika era la inclusión de un escenario para bandas de versiones o covers (el mismo que el jueves acogió todas las actuaciones). Desde primera hora de la tarde del viernes vimos a grupos muy guapos, como Pal Keli, gente de O`Funkillo con un cantante nuevo que hicieron un concierto intenso y muy acertado ante muchísima gente. Más tarde el dj de Marearock continuó amenizándonos la tarde, hasta que subieron Los Parpel y nos deleitaron con las versiones típicas de los maestros Deep Purple. Micromachine hizo lo propio con Rage Against The Machine, salvando las distancias pero dejando contento al personal. Después vinieron de Madrid No Somos Nada, banda de versiones de La Polla Records. Son gente que ha militado en Doble Gota, Sugarless o Salida Nula y se lo montan de lujo, congregaron a varios miles de personas e hicieron las delicias para los nostálgicos del Punk. The Sex Pistols Experience no hace falta que digamos a quien versionean, debemos decir que son un calco y sirven para hacerse una idea de lo que da de sí el Punk inglés del 77. Como colofón vimos a La Leñera, a más de uno se le saltaban las lágrimas con las míticas canciones de Leño, bien trabajadas y sonando como antaño.
Sábado 14 de Abril
El tercer y último día del Extremúsika amanecía con la resaca lógica del día anterior, que nos duró hasta bien entrada la tarde. Comenzamos ahora con lo que aconteció en el escenario Amstel de covers. Hacia las siete de la tarde abrieron Metalmanía, haciendo versiones de Metallica y contando con algún recurso pirotécnico y colaboraciones femeninas para hacer temas como “Nothing else matters”. Después pasaron por allí otras formaciones como Sábado Negro, recuperando el espíritu de los Black Sababth, o La Pasma, para los fanáticos de Police. Los que se llevaron el gato al agua fueron Momo, la reencarnación de Fredy Mercury y los Queen estuvieron de sobresaliente con sus versiones. De AC/NE y Kissexy no podemos decir mucho, pues nos pillaron viendo las actuaciones de los escenarios principales, pero según los rumores de la gente estuvieron muy acertados y con muchos curiosos para verlos en las primeras filas.

Los escenarios grandes comenzaban sin dar respiro a las 12 del mediodía, con el bolo de Stafas. Michel Molinera (ex-Canallas) y los suyos eran los encargados de despertar a la gente con el genuino Rock Urbano que les caracteriza. Luego era el turno para varias bandas de corte más Heavy. Stravaganzza dieron la cara de buena fe, sonando contundentes y con un Leo al frente como auténtico frontman. Silver Fist también rayaron a gran nivel, sabiendo todos que no son horas para este tipo de conciertos, pero es lo que toca en festivales con tantos grupos. Skizoo son más metálicos que los anteriores y se dedicaron a presentar los cortes de su nueva obra, “Incerteza”. Tras ellos empezaba el público más Punk a rellenar el recinto hípico para recibir a los asturianos Fe de Ratas. Salieron disfrazados de presos de Guantánamo en los primeros temas, lógicamente haciendo los nuevos singles como “Soy la ley”. Fue un concierto con muchas ganas, divertido y sin dejar de lado la reivindicación (se podían observar un montón de banderas republicanas). Después era el turno para una de las bandas más esperadas, Piperrak, que se han vuelto a juntar tras un parón de casi una década. Eran las cuatro de la tarde y hacía un sol de justicia, pero fue una de las actuaciones que más público atrajo, sin duda alguna, y no defraudó a nadie. Gran cantidad de recuerdos de juventud nos traen todas sus canciones, no hace falta ser Punk para corear temas como “Kualkier día”. Difícil actuar detrás de ellos, ese boleto les tocó a Dr. Sapo. Los de la alcarria sorprendieron a más de uno con los temas que formarán parte de su segunda obra, que verá la luz en breve. Luego vino el cantautor Quique González, ante un gran ambiente pero incomprendido por gran cantidad de público del festival. Fue un show tranquilo y dejándose en el tintero algunos de sus cortes más moviditos. Los Burning llegaron después con sus himnos legendarios, realizando un conciertazo en un gran festival, donde no se prodigan mucho. Calidad musical desde la Elipa. Cambio radical de estilo para seguir con La Excepción, que como ellos se autodefinen “gitanos, hiphoperos y barriobajeros”. Cultura de la calle verso tras verso es lo que nos ofrecieron estos raperos carabancheleros. Más tarde se dio paso a una de las grandes bandas de mestizaje del país, Macaco, encargados de poner patas arriba el hípico cacereño. Sus músicas del mundo se funden en un Reggae electrónico que hace moverse a todo el que lo escucha. A eso de las 21:30, ya sin sol, la mejor hora fue para uno de la escudería de A Vallekas, Albertucho. Fue una actuación muy animada, que salvando algún fallo de sonido discurrió con normalidad y con alguna que otra colaboración. Bien trabajado, Alberto. Seguidamente llegaban los Inconscientes o La Inconsciencia de Uoho. Mucha responsabilidad por ser un grupo de reciente creación, pero todos sabemos bien de donde vienen (Platero, Extremo) y cómo podían ganarse al público. Con la ayuda de Manolo Chinato sonaron temas como “El roce de tu cuerpo” o “Ama y ensancha el alma”, así fue todo más fácil. Rosendo es otra leyenda viva que tiene cuerda para rato, con nuevo disco bajo el brazo abrió con el carismático “Agradecido”. Los temas más clásicos fueron recibidos por todo el público como agua de mayo y bailados por todos los viejos camaradas del lugar. El ‘buen rollito’ se agolpaba en el recinto para bailar y botar con Los Delinqüentes. Un gran sector de los asistentes optaba por sus ritmos pegadizos y rumbas, poniéndole una sonrisa a la vida y olvidándose de los problemas. Otro momento muy esperado llegaba cuando se subieron a escena Toy Dolls. Se trató de una actuación corta pero intensa, un espectáculo en toda regla el que montan estos tres viejos Punks ingleses. Diversión, ingenio y mucha marcha en todos sus temas. Después vino la profesionalidad de los italianos Banda Bassotti; el Ska, la lucha y la fiesta inundaron todo el aforo del Extremúsika. Además nos deleitaron con una versión de Kortatu, donde se vivió un pogo brutal, “Zu atrapatu arte”. Rematando esta edición de 2007 estaban Los Chichos, que pusieron la nota pachanguera, alegre y rumbera, llevándose las mejores y más grandes ovaciones. Genuinos, simpáticos, recibiendo el calor del que no es su público, pero con sentimiento en piezas como “El vaquilla”, “Quiero ser libre” o “Son ilusiones”. Para recordar durante mucho tiempo...

Todo esto y más, aconteció ese fin de semana en Cáceres, en un Extremúsika que se ha hecho adulto en el panorama festivalero. Dos grandes escenarios paralelos, non-stop, es la fórmula que tiene para recoger muchos estilos y mucha gente. Infinidad de grupos, pero buena organización. Resultado asegurado, éxito. Nos vemos en el siguiente seguro.
Por David Carabias y Marco Vara
Publicado en Los+Mejores de Mayo 2007 (
www.losmejoresrock.com)

Kike Suarez y La Revancha: despedida

Esta nueva aventura de Kike Babas que comenzó hace unas semanas, llegó el jueves (19 Abril) al final del camino y fue a morir al Hebe (VK), que sigue siendo una referencia del circuito.

Con puntualidad española (el concierto estaba programado a las 9 y no dio comienzo hasta pasadas las 10.30), se dieron cita en el escenario para despedirse como mejor lo podían hacer, tocando.


Aunque con algún problema técnico aislado, el concierto fue rodado. Kike gustaba y se gustaba, y eso se nota. Abrieron con “Nuestra Jerga” y se marcaron “Iure”, “Vuela” o “No sabemos” entre otras, incluso se atrevieron con una versión de King Putreak. Se notaba que la grabación había rulado y la peña, que en sus primeros conciertos no conocía las canciones, esta vez no pararon de tararear durante toda la actuación. La intención era, a las 12 de la noche exactamente, dar por disuelto el grupo, pero la insistencia de un bis por parte del público, alargó la despedida unos minutos y se marcaron “Iure” por segunda vez en la noche. El grupo pasó a mejor vida pero la fiesta seguía porque era el cumple de Begoña Larrañaga (acordeón).


Sabor agridulce pero con la certeza de que, en poco
tiempo, Kike nos sorprenderá con otra de sus locuras.

Discos Abril 07


aNTISOCIAL – Terroritmo
Se tarata de su segundo trabajo, pero este es el primero que se está moviendo a gran escala. El proyecto está respaldado por la nueva compañía de Robe y Uoho, Muxik, que ha conseguido sacar bastante partido a la banda. El trío (cuarteto en directo) tiene un sonido peculiar, con algunos guiños un poco ocultus a la música poop, pero en general, a caballo entre el rock y el punk, sin ser punk-rock.
Durante el recorrido de las doce canciones podemos encontrar cierta variedad de temática. Desde la reivindicativa “Terroristas”, la singular y cachonda “Pussys de Tahiti”, del que han rodado un videoclip que es mejor ver que explicar, o la pervertida “Muñequita”. Todas ellas bajo el toque irónico y gamberro que les caracteriza.
He tenido la oportunidad de verles en directo, y es un grupo que gana bastante sobre el escenario.
Hay que reconocerles su originalidad y la apuesta por algo diferente. La producción ha corrido a cargo de “Uoho”, que aunque ya se sabe que le gusta meter mano, ha mantenido al grupo auténtico.
www.antisocial.es www.muxik.es www.muxik.es/multimedia.php

PONCHO-K – Cantes valientes
Cuarto trabajo discográfico del sevillano. Diría que se desmarca de las propuestas más populares, pero es cierto que desde hace un par de años, han surgido con gran aceptación, grupos del mismo corte.
Aún así, es verdad que la fusión de flamenco, rock y poesía callejera con toque de cantautor (que no deja de serlo) es única.
El disco vuelve a ser un punto y aparte en su carrera, con canciones que poco tienen que ver con sus anteriores referencias. Tal vez se saboree en algún momento el regusto del primero.
Para el público en general puede ser su trabajo más asequible, ideal para la iniciación en este tipo de música. El primer single, muy bien elegido entre las once canciones, es “corrientes demolientes”. La cotidianidad y la reivindicación (aunque con menos mala hostia de otras veces) son las notas predominantes.
Muchas colaboraciones esparcidas, como pueden ser las de Manolo Kabezabolo, el Niño Josele, o Evaristo de Gatillazo entre otras.
En definitiva, un trabajo muy interesante y completo.
www.ponchok.es

El Rey Lagarto
Aunque el embrión de la banda se gestó hace casi 10 años, y desde entonces no han parado de acumular premios, esta es su primera referencia discográfica. El nombre del disco, homónimo al de la banda, proviene de la españolización del pseudónimo literario de Jim Morrison (The Doors), y contiene catorce canciones, incluida una acústica, donde se hace un recorrido por el rock en castellano, con influencias de los clásicos internacionales y con ciertos toques chulescos.
Pueden llegar a ser una alternativa, para el gran público, a grupos como Pereza o M-Clan. Esto les ha llevado a colaborar en un cortometraje (Retrato Gris, de Julián de la Fuente, 2006). Además, y a pesar de que sea su primer disco, la presentación es intachable, y se incluye un poster desplegable del grupo, quien sabe si destinado a forrar carpetas de quinceañeras.
Prometen estar especializados en el directo, asegurando el espectáculo. Les tomamos la palabra y esperamos verles sobre el escenario muy pronto.
www.elreylagarto.es

Colegas desconocidos

Este mes ha estado la web un poco flojita, pero ya se sabe, Semana Santa, Extremúsika... no hemos tenido mucho tiempo. Pero eso está a punto de cambiar. En un par de días colgaremos un reportaje muy completo del extremúsika, por supuesto la crítica de algunos discos y ahora, para empezar, un relato de nuestro queridísimo Kike Turrón. Que lo disfrutéis.

- Pss, pss, ¡Kike!
Levanté los ojos del papel que leía y ahí estaba él.
- Coño Güichi, ¿cómo va todo?
- Bah, como siempre. ¿Y tu?
- Liadillo como siempre, bli,bli,bli, bla, bla, bla.

Eran ya unos años sin saber nada de Los Arcos, sin saber nada de esa pandilla con la que compartí años de instituto. Eran días de borracheras injustificadas que trataban de justificar un presente ansioso, aburrido, urgente. Lo mismo de los ligoteos de discoteca, los escarceos tóxicos y demás maraña de elementos que se combinan hasta edificar una vida, o una parte importante de ella cuanto menos.

Güichi no es que fuese mi mejor amigo, la verdad que más confianza tuve con otros de los que paraban en esa calle del Barrio de Santa María. Pero por allí estaba siempre, como todos, en aquella calle sin salida en la que aparcaban todos los vecinos de aquellos bloques. Ironías del destino el que se tratase, el lugar donde parábamos, de una calle cortada y sin salida.

Güichi, por ejemplo, no estaba el día que unos cuantos aceptamos el reto de Pedro. Era un bruto descerebrado del instituto al que apodábamos El Pastor, un tipo muy rústico, muy suyo. Nos desafió diciendo que nos tiraba a cuatro contra él solo fumando hachis. Eso si, había que fumarlo en su silum. Flipaba. En mi equipo estábamos Erick, Babas, Kapipo y yo. Empezamos tarde con el hábito del jas, pero lo hicimos con muchas ganas. ¿Un año y medio llevaríamos fumando? Daba lo mismo, aceptamos el reto sabiendo que se trataba de una tarde con costo asegurada.

Kapipo aportó el espacio físico para la competición, con el material hubo colecta. Se lo cogimos a la Julieta, en el parquecito. Una pena, porque el Beni nos lo daba más enrollado por aquel entonces. Beni murió hace años, pero el tío pasaba buenas posturas y si estaba un poco puesto, cosa bastante habitual, te dejaba escoger de su bolsita.

Al llegar al trastero nos mostró su silum como si de oro en paño se tratase, intentaba impresionarnos al tratarlo como un guerrero invencible que en la contienda cannábica se situaría fielmente a su lado. Lo cargó, le pegó lumbre: calada profunda a los pulmones, llenos de humo, unos segundos, y fuera. Pegaba los morros soplando el aire blanco. Ante tanta pantomima Erick dijo que mientras esperaba turno se hacía un porrito para calentar. Tras cuatro rondas a Kapipo ya se le escapaban risitas flojas, para nada inocentes y si bastante hijaputas. Lo mismo a mí, que me hacían gracia sus risitas, que me tronchaba vernos allí sentados, entorno a una luz, con las piernas cruzadas, que ya empezaban a descruzar, tratando de acomodarse para repartir bien la sangre por toda la periferia de las tripas.

Más mezcla, más humo, más papel y lía que te lía y llena que te llena el barrito. La cosa se fue contagiando y las carcajadas tomaron forma de flecha, siendo el centro de su diana la persona de El Pastor. Se puso tenso mientras me rellenaba otro silum. De pronto nos pareció escuchar que bajaba gente al trastero y dimos un soplido a la vela: ¡apágala y silencio! Ordenó el responsable del picadero. Amparado por la oscuridad alguna mano actuó (todos sabíamos que fue Kapipo, pero prefiero mantener ese pactado misterio aún hoy) y El Pastor recibió un toque en la cara y tan pronto como pudo encendió su mechero. Su cara estaba roja y no por la luz del chorro de gas prendido del mechero, sudaba unas gotas gordas de sudor que caían por la patilla hasta alcanzar algunas, en su último salto, la barbilla. Estaba rojo de rabia. Mientras observaba ese careto unos parpadeos me indicaron que alguien había encendido los fluorescentes del trastero. La carrera había empezado, esa era la señal. Salimos todos al pasillo y las risas ya eran tan maliciosas como motivos tenían de serlo. Nuestros ojos eran farolillos rojos encendidos. En el pasillo encendido casi se podía cortar el humo de la fumada. Pedro, El Pastor, se dio cuenta de que estaba solo en la tangana, él era su propio equipo y nos quería zurrar a todos y cada uno. En cuando dio el primer paso hacia a mi, saliendo del trastero, yo hice lo mismo en dirección contraria, igualito a cuando a Galeano describe la utopía. Así pasó lista hasta llegarle turno a Kapipo, que le plantó cara y, en un abrir y cerrar de ojos, le calzó una cata. El Pastor voló por encima de Kapi, parecía ligero, un fardo de palomitos de maíz. Pero no lo era y el caer lo delató, más de ochenta kilos de sebo estampados sobre el cemento de los trasteros de aquel edificio de Los Arcos. Nos reíamos como los niñatos que éramos, hasta no poder más, por la hostia, por la apuesta, por el Kapipo, por... eso si, lo hacíamos a una prudencial distancia, más cuando se levantó: lleno de mierda, ahora pálido, mosqueado y con la chupa rajada. Entonces sentenció: “os vais a cagar todos, pero Kapi, tu el que más”. Y se piró. Nosotros salimos al rato, tras ordenar un poco el trastero de los padres de Kapipo y repasar algunos momentos de la jugada, tratando de adivinar la posible venganza del Pastor. Sobre todo revisamos lo que nos quedaba de china y nos lo repartimos entre los que quedábamos. Salimos y fuimos directos al parque, a contar a todos estos la aventura. Ahí estaba Chumei, que se partió la caja, como todos los demás. Desde ese día ya teníamos qué decirle al Pastor cuando nuestros caminos se cruzasen: os vais a cagar, pero tu el que más. Y para colmo, a ojos de todo el barrio, había perdido la apuesta de la peor de las maneras que se podía haber hecho: abandonando y siendo él quién terminó tirado.

Volvemos con Güichi. Comencé a relatarle todo cuanto andaba haciendo en esos meses, ya muy distantes de la movida con el Pastor. Iba meciendo mi conversación con el vaivén del bus. Le conté lo que yo hacía y lo que hacía Erick y el Babas, a los que seguía viendo a menudo, ya que nosotros nos habíamos exiliado hacía años unos metros más abajo de Los Arcos, al Stop, un bar de esos que merece capítulo a parte. Le comenté de lo interesante, lo morboso y de lo profesional: apariciones televisivas, colaboraciones con revistas, intentos por publicar libros o proyectos radiofónicos. Güichi siempre había sido uno más, así que le solté todo, pudiera interesarle o no.

El bus seguía su ruta de curvas, paradas, gente, semáforos y más curvas. Un camino hecho miles de veces, el camino desde el centro de la capital a Hortaleza, el barrio. Güichi me escuchaba atento. De aquella quinta de Los Arcos nadie había destacado en nada en especial, ya sabes, clase media, basura blanca. Nadie había terminado carrera alguna, ni se había lanzado en picado hacia una cuesta de sueldos y ascensos, mucho menos nos dio por presentarnos a oposiciones o por ser aprendices de algo; por el contrario, acción y vocación habían tirado con ahínco de nosotros, pero al lado chungo.

Le seguí contando.
- ... y estos andan puliendo choco, huevas riquísimas.
- ¡Qué bien! Les daré un toque.
- ¡Bah! Nos ponemos morados de piche, tripis, dexis, en fin, de todo un poco.- Ya veo, ya veo.
- Y el Dobi acaba de subir del moro, ayer estuvimos con él y hoy...
- ¡Ja! Cargado de que-te-dije.
- Si, pero no creas, esta chunga la aduana.

Él estaba como siempre, allí, delante de mí: rojete de cara, fuertote, ingenioso si se terciaba, con su pelo rizadísimo y rojo pegado a la cabeza, cabezón y bajito, siempre con el aspecto de ir a reventar. Se había puesto lo que todos, había trapicheado algo de farlopa en alguna ocasión, también tate algunos meses, entendía lo que le estaba diciendo.

Encaramos López de Hoyos tras cortar la yugular a Arturo Soria. En la parada del Mesón las Tres Ruedas se bajó mucha peña, siempre sucedía así. Le conté un par de detalles más sobre mis nuevas amistades y sus gracias. Timbre para que el bus respete la parada.

- Bueno Güichis, ya nos vemos, si los ves saluda a esta gentuza.
- Si, vale... pero no te creas que los veo mucho. Yo también ando liado.
- Joder, es chachi, que me pongo a rajar y ¡no veas! ¿Qué andas haciendo tu?
- Pues, no te lo vas a creer... voy a una academia para prepararme, me quiero presentar a...
- Joder Güichis, siempre estudiando ¿Es que no te cansas? Tío, hay que vivir un poco la vida. Estoy ahorrando para pirarme a Ámsterdam, me han dicho que eso si que mola. Pero dime...
- Me quiero presentar a inspector de policía.
- ¿Cómo?, glups, pero tu...
- Ya se lo que me vas a contar, pero dentro de la policía hay vericuetos guapos.
- Yaa, guapísimos... seguro.
- No, en serio, yo no iré puteando.
- Lo dicho, nos vemos.

Estaba claro, nos hacemos mayores. Hace años que veo maderos y monjas de mi edad, el enemigo esta infiltrado colegas, lo ha hecho sin coscarnos, hasta el cuarto de baño. ¿Se estaría entrenando conmigo? El tío me dejó rajar y rajar y rajar, dándome las cuatro palabras suficientes para que yo respirase y siguiese con mi retahíla de acontecimientos. Volví de nuevo a pensar si es que estaba usando conmigo nuevas estrategias policiales para recabar información, ¿habría hecho los deberes de esa tarde conmigo en el bus? ¿Experimentos de opositor a estupa? No era eso lo peor. Me parecía injusto y estúpido. Jamás me echaría a trabajar de madero, si lo tuviese que hacer –hago un esfuerzo supremo con la imaginación- no podría verlo con optimismo ni trataría de demostrarme que tengo razón, que estoy por el camino correcto, que mi culo quedó salvado.

Por esto hay que andarse siempre al loro, porque cualquier día tu mejor amigo se pasa al otro bando y abusa de lo que aprendió de forma natural, por la relación con su entorno, por el roce de la vida y lo convierte en arma adulterada. Siempre he visto que lo fácil es rendirse y que lo difícil es mantenerse ahí, digamos que contaminado de tu propia mierda.

Resulta curioso comprobar que el encuentro con un colega te puede hacer sentir, aunque sea de lejos, el verdadero peso de la ley uniformada. Claro, que también tuve el encuentro con Pedro El Pastor y ya sabes que lo que me vaticinó al salir de aquel trastero: os vais a cagar todos. Razón parece que tenía, ¿qué habrá sido de Kapipo que era el que más se iba a cagar?

Kike Turrón.
Escrito en 1998 y publicado en el cd-libro “Nadie come del aire” (Subterfuge- 98).
Os recuerdo que podéis pillar el libro original, con un huevo de historias, por tan solo 5 euros mandando un e-mail a: kiketurron@terra.es.

Entrevista aNTISOCIAL

Nos reunimos con Dieguillo, Poter y Buffer de aNTISOCIAL en la céntrica calle Gran Vía de Madrid para pasar un buen rato y, de paso, hacerles unas preguntillas. También estuvieron los Calaña animando la tarde por los alrededores.


Describid brevemente la música que hacéis para la peña que no os conozca.
Dieguillo: Lo que hacemos es música, no importa tanto que tipo de música, sino ella en si misma. No hay una definición exacta. Pero te puedo decir que para los punkis no es suficientemente punki, y para los rockers, es demasiado punki.

En la hoja de promo se puede leer: “No esperéis encontrar nada en su música. Es la mejor manera de que encontréis algo”. ¿Frase vuestra o de la compañía? ¿Estáis de acuerdo?
D: La discográfica. Estamos de acuerdo en todo lo que digan de nosotros porque es la opinión de otra persona, por eso no dijimos nada cuando lo leímos. Pero claro que puedes esperar encontrar algo si lo escuchas con las orejas buenas.


Del trabajo anterior, habéis recuperado dos temas (“No lo podré recordar” y “Trotamundos”). ¿Por qué estos dos?
Poter: A Iñaki le molaban mogollón esas canciones y no se quedó tan a gusto y en el segundo quiso ponerlas también. A nosotros también nos gustaban y las grabamos otra vez.D: Hay una cosa que es la ostia. Cuando ves al tío que ha estado con los botones y te dice que lo puede hacer mejor, hay que escucharle. Nos dijo que le podía sacar más y lo ha hecho.


¿Os quedasteis con las ganas de grabar otras?
D: Si hubiese tenido que elegir yo, habría hecho “Al final de la escalera”, pero el criterio de cada uno es distinto.
P: Yo la de “No lo podré recordar” es la que hubiese hecho otra vez.
Buffer: Todas. (risas)


Prácticamente habéis estrenado la compañía (Muxik) ¿Qué ventajas y desventajas tiene? ¿Mucha responsabilidad tal vez?
D: Hemos trabajado muy a gusto, pero mucha responsabilidad también, pero más por el agradecimiento de quien apuesta por ti. Estar a la altura de las expectativas.
P: A parte de que la discográfica apueste por ti, el primer punto es por nosotros, es nuestra historia y queríamos que saliese lo mejor posible.


¿Cómo ha sido trabajar con Iñaki? ¿Os quedasteis con ganas de meterle mano a la producción?
P: No, siempre mola alguien que lo vea desde fuera y que te diga como él lo ve.
D: Aunque eso no quita que quizás su opinión no coincida con la nuestra
P: Ahí está la gracia, poder discutir.

El disco está dedicado íntegramente al clan antisocial ¿Qué es y por qué?
D: Es la gente que vive día a día con nosotros. En mi caso yo hablo de mi compañera y de mi peque. No somos los que estamos en el grupo, sino toda la gente que está alrededor.
P: Es a toda esa gente que te anima y que no para de decir `adelante´.

Nombradnos algo que os haya salido especialmente bien y otra que haya quedado como deseabais.
D: Lo más difícil del proceso ha sido aguantarme a mí mismo y que el resto también lo haga, porque soy más díficil...
P: Yo la motivación que me han dado estos pedazos de músicos para seguir.
B: Joder tío, es la primera vez que me llaman eso me has emocionado (risas). El video-clip ha sido lo mejor, donde mejor me lo he pasado y donde he conocido gente de puta madre.

Lleváis ya algunos conciertos, ¿Cómo está funcionando la cosa?
D: En general muy bien. En alguno una cagada, que se me fue la olla un poco, pero son cosas del directo, que pueden mejorar o empeorar las canciones.

Una de vuestras próximas fechas es Jueves en el EXTREMÚSIKA...
D: La verdad es que nos gusta tocar allí, pero es sobre las cinco de la tarde y apuesto por la insolación. Es lo que tienen este tipo de festivales.

Típica pregunta: ¿Qué opinión os merece el intercambio de música por internet?
P: Te da la opción de escuchar todo tipo de música. Si te gusta de verdad, al final te terminas comprando ciertos discos. Pero se les va de las manos, y el que más diga que el no se baja música de internet porque es de la SGAE, Ramoncín o quien sea, seguro que algo sabe. Nadie puede decir que no lo hace porque miente.
D: Para las discográficas es una putada y el panorama ha cambiado. Ahora mismo una banda sale más por los directos que por el número de copias vendidas. Es cuestión de adaptarse, que más da que se lo bajen o que te lo compren, si se lo bajan 15000 personas, mola que te cagas. Pero en principio, gana mucho la música en directo. Pero también tengo que decir que los de Muxik han hecho una apuesta a perder y es de una valentía inusitada. ¡Qué les vaya de puta madre!

Para terminar, ¿alguna anécdota graciosa?
P: Que el buffer siempre me deja en vergüenza porque se tira unos pedos acojonantes mientras comemos


¿Alguna de un directo?
P: También se tira pedos en directo pero como toca la batería se le nota menos.
D: Yo siempre me guardo alguna sorpresita para estos en los directos, que a veces sale mejor y otras peor.
B: Mi miedo escénico es gracias a él... cada concierto es un mundo.

Pues nos quedamos con las ganas de ver algún concierto de esta banda que, te guste o no, hay que reconocerles el mérito de ser auténticos y de atreverse a apostar por algo original (de lo que andamos un poco escasos). Esperemos encontrarnos en Cáceres.