Después de una maqueta y patearse todo el circuito madrileño de pequeñas salas, en cantautor andaluz Carlos Siles se atreve con su primer trabajo discográfico serio. Sin duda se aleja del concepto cantautor más al uso de los últimos tiempos, eliminando casi por completo la parte más rockera, y quedándose con los posos concentrados de la vertiente intimista.La sonoridad de las canciones es magnífica, donde se entremezclan a la perfección xilófonos, órganos, glisandos de cello, guitarras con cejilla y, resaltando por encima de todos, el violonchelo de Elena Pérez y los teclados de Javier “Coque” Fernández, que envuelven la particular voz de Carlos para darle a las canciones un toque distinto, a veces casi infantil, otras, rozando lo místico.
Además, para esta colección de once canciones, ha contado con la colaboración de Zahara en el tema que da título al álbum y de Luis Ramiro en los juegos de palabras de “Cuadradorredondo” el tema más animado. Además de estos temas, merecen especial atención “Tobogán”, que se ha elegido como single y ya cuenta con video-clip. Tal vez sea la más representativa del compacto. Y mi favorita, “Indivisibles”, que destaca por su sencillez. El disco finaliza con “Canción nº 0” y “Canción nº1”, perfectas para el directo sin banda, donde con una guitarra y su voz, no pierden un ápice de su esencia.
No busquéis ritmos frenéticos en este trabajo, no es un disco para poner en una fiesta, es más para mirar a través de la ventanilla del coche en una tarde nublada cuando vuelves de un viaje. A priori puede parecer destinado a un público minoritario, pero si os gusta Iván Ferreiro o The Beatles, os recomiendo que le deis una oportunidad.









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