Entrevista Gritando en Silencio

Hace un par de años descubríamos a este grupo y nos dejamos sorprender por su madurez y su forma de hacer las cosas. Ahora son ya una realidad indiscutible y un grupo con uno de los futuros más prometedores del estado. Por eso, hemos querido saber que se siente una vez inmersos en su segunda gran gira presentado su también segunda trabajo "Maldito".






Tras el éxito del primer álbum y con la consagración de la banda con Maldito, ya se habla de un cambio generacional que podéis encabezar. ¿Cómo vive el grupo estas afirmaciones desde dentro?

Pues con cierto escepticismo, la verdad, jeje, sería un buen logro y nos lo tomamos como un gran cumplido cuando nos lo insinúan... pero como se suele decir; lo que tenga que ser será. El tiempo y el público lo pone todo en su sitio. Sin embargo pensar en cosas así no ayudan a hacer mejores temas, que es en esencia nuestra motivación diaria. Para un grupo de amigos de instituto que montan su primera banda y se acaba convirtiendo en lo que hoy es Gritando en Silencio, convertirse en un emblema y un referente en el rock estatal, crear una generación, sería un sueño de adolescencia cumplido... sin embargo, al pensarlo en frío después del aturdimiento de recibir un comentario así... no es eso lo que nos ha traído aquí. Hasta ahora todo lo hemos conseguido de manera pasiva. Nuestro objetivo no es llegar a ser nada, sino más bien seguir creciendo y aprendiendo por si ese día llegara y simplemente seguir explorando y divirtiéndonos haciendo música, como hasta ahora.


El primer trabajo se tituló Contratiempo, por todos los problemas que os surgieron en la grabación. Este Maldito, ¿a qué hace referencia?

Pues maldito por muchas cosas, más que definiciones tiene la palabra. Fue un trabajo que nos agotó por el momento que estábamos viviendo cuando lo gestamos. Compaginar trabajo, gira, disco se volvía imposible y tuvimos que dejar los trabajos para componerlo y grabarlo. Estábamos extenuados física y psicológicamente, nos sentíamos superados, y aún así nos lo jugamos a doble o nada. Yo me había pasado más de un año y medio sin componer nada, y sin querer ver la guitarra ni en pintura. Incluso tenía el síndrome de “ya no sé como se hace magia”. Así que mi primera canción fue “Vertigo”, sobre una improvisación que surgió en el local; se me ocurrió pedirle perdón a mi guitarra por abandonarla y pedirle que me ayudara a componer un disco entero... parece que escuchó.

Habéis recuperado algunos temas de las maquetas, aunque se han actualizado. ¿Cómo encajan con las nuevas composiciones?

Cuando sacas un disco las maquetas se quedan en el limbo de la no oficialidad y queríamos rescatar algunos temas, como además eran temas muy antiguos pues los versionamos para que se nos hicieran más entretenidos y hacer una versión nueva, sabíamos que algunos gustarían más de una manera y otros de otra, pero las canciones son las mismas... y queríamos incluirlas en nuestra discografía.


Después de la aceptación de Contratiempo, supongo que el proceso de gestación de vuestro segundo hijo habrá cambiado y seguido nuevas pautas ¿Cómo ha sido? ¿Habéis notado cierta presión?

Mucha, no solo por el estado en el que estábamos, si no porque nunca habíamos hecho un disco con fecha límite. Tras dejar los trabajos no teníamos dinero como para man-tenernos durante mucho tiempo, había fecha límite, y era la primera vez que trabajábamos así... fue duro y agotador, pero aprendimos más aún en el proceso.

Aunque la esencia se mantiene, sí que es verdad que, en su conjunto, es un disco algo más oscuro y meticuloso. ¿Ha sido algo premeditado o simple estado de ánimo?


La verdad es que es extraño, pero ambas cosas son ciertas. Ese era nuestro estado de ánimo, pero eramos conscientes de ello, y precisamente por eso decidimos reflejarlo en toda la obra. Nos sentíamos malditos y queríamos hacer un disco maldito, sin ninguna colaboración, queríamos algo oscuro, solitario y desnudo. De alguna manera decidimos hacer un disco con ese “veneno” para tener la potestad de pasar de página. Y la jugada no ha podido salir mejor: por un lado, vivimos uno de los momentos más dulces en la historia de GeS, y por el otro, el resultado fue este disco, del que estamos orgullosos.

Es hora de mojarse. Me gustaría que cada uno de vosotros nos dijese su tema favorito de Maldito. ¿Por qué este y no otro?

Mark: “Vertigo”, por hacer de talismán para componer el resto del disco.

Jorge: “Nota de un suicida”, porque es la canción donde más me divierto tocando y es una de las que me parecen más completas a nivel musical.

Santos: “Vértigo”, el proceso compositivo fue tan mágico que me es imposible olvidarla.

Aldo: “Vértigo”, es un trozo de nuestras vidas, me siento muy reflejado con lo que expresa además de la energía que hemos conseguido

En concreto en Madrid, habéis dado el salto del circuito de pequeñas salas como el Hebe o el Gruta77, a aforos más amplios, como fue el caso de la sala Heineken. ¿Cómo está respondiendo el público en el resto de ciudades? Algunos os imaginamos en el Palacio de los Deportes dentro de no mucho.

Eso como tanta otras cosas lo decide el público. Elegimos el sitio en función a la cantidad de personas que vienen, que en Madrid alcanza ya las 850 personas, cuando sean más pues buscaremos donde meternos. De todas formas la experiencia de cambiar de circuito no ha sido tan placentera, la verdad es que no estamos muy contentos con el trato que se les da a los asistentes en las salas “grandes” en las que los echan nada más terminar y cobran un dineral por las consumiciones.

Por mucho que pasen los años y saquéis nuevos discos, ¿Cuáles pensáis que van a ser esas dos o tres canciones que tocaréis siempre que os subáis a un escenario?

Gritando en Silencio, Mirame desnudo, Vertigo, Actitud,... ¿quién sabe?

Hemos visto un video del ViñaRock del año pasado… Contadnos un poco sobre la anécdota de quedarse sin ropa sobre el escenario. ¿Hay alguna otra apuesta pendiente?

Creo que Aldo lo recita de carrerilla con el paso del tiempo, juas, mejor te lo cuenta él. Aldo: Pues todo surgió de una apuesta que hice con Jorge un día que se me calentó el pico volviendo de un ensayo. Me comprometí a salir a tocar desnudo en el primer concierto que hubiera más de mil personas, por una discusión musical un poco desvirtuada. Quien me iba a decir a mí, que semanas después nos llamarían del Viña-Rock, la apuesta tenia la fecha fijada. Conforme se acercaba el momento no sabia realmente que iba a pasar, me convencí de que lo haría sin pensar demasiado en las consecuencias, como una locura de escenario, que allí queda. Al final cumplí la apuesta y me vio mi madre el culete en los periódicos de media España. Demasiada gente se entero del asunto, la verdad es que prefería que hubiera pasado algo mas desapercibido, era una coña entre nosotros, pero claro, había unas cuantas miles de persona por allí y es lo que tiene, jejeje creo que está cubierto el cupo de apuestas por un tiempo largo.