Madrid – Sala Joy Slava
02 Diciembre 2011 (21.00 horas)
Aunque el concierto estaba programado para las 21.00, no fue hasta casi treinta minutos pasadas las nueve cuando Poncho saltó a la palestra. Una pena perder tiempo tan valioso cuando la Joy es una sala que cumple los horarios a raja tabla (luego abre como discoteca). Eso sí, una vez en el escenario, Poncho estaba dispuesto a recuperar el tiempo perdido. Abrió a lo “punki”, sin saludar y medio a oscuras, y con uno de los temas de su nuevo trabajo, `Estrépito´, seguida de `Aunque Con Sangre Lloremos´ concatenando temas sin una sola pausa hasta finalizado el tercero para escupir un escueto “Buenas noches, Madrid” y seguir a lo suyo con `Camino´.

La banda ayudó bastante, enchufada desde el minuto uno, disfrutando con cada acorde y con un público que, aunque no había agotado el papel, hizo que la sala presentase una muy buena entrada. Incluso tuvieron un par de momentos de lucimiento al margen de Poncho, primero las cuatro cuerdas, haciendo un solo a lo Pepe Bao (O´Funkillo) y después el guitarrista con un “flamenqueo” a modo de introducción de una de esas canciones de taburete, `Laureles´.
La anécdota de la noche vino interpretando `La Cuenca´, cuando Poncho se equivocó nada más comenzar la canción. Él lo reconoce, para a la banda, pide perdón y empieza de nuevo. ¡Ole!

En esta ocasión solo hubo una colaboración, pero de las buenas. Sergio Olalla (Salida Nula) se preparó de verdad `Mentiras de Sal´ y no fue sólo por cumplir. Impresionante como no paró de moverse por todo el escenario.

El único pero de toda la actuación fue el sonido. Es una pena no haber aprovechado y explorado mejor las posibilidades que ofrece esta sala-teatro y escuchar como los amplis se acoplaban de manera recurrente o las guitarras se comían la voz.
Aún así, presenciamos un concierto muy digno, con un público que, aunque tardó un poco en calentarse, luego no dio tregua ni un segundo y demostró la fidelidad al artista.
02 Diciembre 2011 (21.00 horas)
Aunque el concierto estaba programado para las 21.00, no fue hasta casi treinta minutos pasadas las nueve cuando Poncho saltó a la palestra. Una pena perder tiempo tan valioso cuando la Joy es una sala que cumple los horarios a raja tabla (luego abre como discoteca). Eso sí, una vez en el escenario, Poncho estaba dispuesto a recuperar el tiempo perdido. Abrió a lo “punki”, sin saludar y medio a oscuras, y con uno de los temas de su nuevo trabajo, `Estrépito´, seguida de `Aunque Con Sangre Lloremos´ concatenando temas sin una sola pausa hasta finalizado el tercero para escupir un escueto “Buenas noches, Madrid” y seguir a lo suyo con `Camino´.

La banda ayudó bastante, enchufada desde el minuto uno, disfrutando con cada acorde y con un público que, aunque no había agotado el papel, hizo que la sala presentase una muy buena entrada. Incluso tuvieron un par de momentos de lucimiento al margen de Poncho, primero las cuatro cuerdas, haciendo un solo a lo Pepe Bao (O´Funkillo) y después el guitarrista con un “flamenqueo” a modo de introducción de una de esas canciones de taburete, `Laureles´.
La anécdota de la noche vino interpretando `La Cuenca´, cuando Poncho se equivocó nada más comenzar la canción. Él lo reconoce, para a la banda, pide perdón y empieza de nuevo. ¡Ole!

En esta ocasión solo hubo una colaboración, pero de las buenas. Sergio Olalla (Salida Nula) se preparó de verdad `Mentiras de Sal´ y no fue sólo por cumplir. Impresionante como no paró de moverse por todo el escenario.

El único pero de toda la actuación fue el sonido. Es una pena no haber aprovechado y explorado mejor las posibilidades que ofrece esta sala-teatro y escuchar como los amplis se acoplaban de manera recurrente o las guitarras se comían la voz.
Aún así, presenciamos un concierto muy digno, con un público que, aunque tardó un poco en calentarse, luego no dio tregua ni un segundo y demostró la fidelidad al artista.









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